martes, 13 de junio de 2017

Más Allá del Galeras


Más allá del Galeras


 

Más allá del Galeras, (Miguel Oviedo Risueño - Colombia). Es un libro de cuentos, narración e historias de nuestra tierra. Su autor lo ha signado también como recuerdos... 

En conjunto, sigue siendo un compendio de fábulas terrígenas narradas a modo de personajes que se construyen a cada momento y se eternizan en el tiempo. 

Más allá del Galeras obra necesaria en la vida de cualquier lector que seguirá maravillándose con esos trazos de vida que alimentan las páginas de esta obra, clara fuente de inspiración, que se convertirán en tus nuevos aliados gracias a las historias que incluyen: "Un solo recuerdo". "Una noche larga, lluviosa, eterna y misteriosa". "Solo veinte días con mi padre", y.  "Más allá del Galeras".            

Cuatro historias que tienen  la capacidad para deslumbrar a un lector que devorará de una sola vez estos relatos cuya extensión no está reñida con el tiempo, el suspenso y, por supuesto, la inspiración para que también soñemos en mundos disimiles, que se presentan vividos en esta obra literaria.


“Más allá del Galeras”, narración terrígena, mestiza, bucólica, proclive al delirio visionario, a la devoción por las más picudas alquimias del alma y a la aventura de perderse en atalayas inéditas, atraídas por las nieves cumbres y por el minifundio retador, es prueba del irrevocable anclaje con lo nariñense, con lo pasto, con su reproche milenario y su trova arrebatada. 


___________________________________________________________
Miguel Oviedo Risueño. (Ipiales-Nariño-Colombia 1960) Escritor, Poeta, comunicador social. Magister en Etnoliteratura de la Universidad de Nariño. Ha cursado estudios de: Administración Publica y Comunicación Social-Periodista. Publicaciones: “Sin Agua en el Desierto” Poemas, publicado en 1991; Segunda Edición en 2012. “Más Allá del Galeras” y otros cuentos, publicada por la  DI y la Alcaldía de la Ciudad de Ipiales, en 1994. “¿Dónde Soñaras Esta Noche?”, publicada en 1995; Segunda Edición en 2012. “Al Morir el Sol Cuentos de Casi en la Noche.  (BuboK Colombia 2011). “Poemas en punto G. Poemas en punto de Guerra” Publicado por Free-ebooks en 2012. “Vuelo de Commetta”  Cuento infantil publicado por Autoreseditores en 2013. “Al Morir el Sol Cuentos de Casi en la Noche” Publicado por BuboK Ediciones en 2014. “La Ventana de las Ocho” Publicado por Free-ebooks en 2015. “Leticia amanecio Desnuda” Novela publicada por Octavo Pecado Editorial (Argentina) 2015. “Siempre Llega la Noche” publicado por Zenocrate – Uniediciones del Grupo Editorial Ibáñez 2017.
______________________________________________


UN SOLO RECUERDO
 






L
a luna se asomaba, tras los negros nubarrones de la noche, y hacía filtrar por entre las rendijas de pajizas lumbres, su luz blanca y brillante, luz que transformaba en figuras de leyenda las bocanadas de humo que subían impulsadas por el calor de las brasas y juguetonas danzaban por entre las paredes del techo.

Tres piedras en el centro de la circular pieza, servían de tulpas en las cuales se atizonaban furiosas las llamas que daban vida a los secos leños quienes gustosas, salpicaban en grandiosas llamaradas de alegría chispeante y decoraban con miles de estrellas que se reventaban sobre los palos del techo.


SOLO VEINTE DIAS CON MI PADRE






E
sa tarde el viento se olvidó de barrer las calles, las sombras que se adueñaban del día, también demoraron su entrada triunfal de siglos. Un amarillento sol de los conejos luchaba furioso por romper con sus rayos las gruesas nubes del ocaso.

Jorge se levantó tarde. “Se me pegaron las cobijas, le refunfuñó al espejo” y arrastrando sus cuarenta años se dirigió al lavadero, sus gruesas manos chapotearon el agua antes de echársela en la cara, se dejó secar su piel mojada al sol, se alisó el cabello, se miró nuevamente al espejo. Le parecía que había transcurrido tanto tiempo, al ver reflejado su rostro, cada arruga de su fruncido ceño, le recordaba las penalidades de sus días. Se calzó sus mejores botas, se vistió con el mejor de sus trajes y regresó al espejo. Sonrió al mirarse vestido así.

UNA NOCHE LARGA,  LLUVIOSA,
ETERNA Y MISTERIOSA





L
a tristeza de la noche se reflejaba en el espejo misterioso de los vientos, en forma de tupidos alfileres, se apiñaba la lluvia cayendo incesante y haciendo aún más palpable el espejismo de misterio de la tenebrosa noche. La faz de una mancha que luchaba por abrirse paso entre los nubarrones, no era luna, era simplemente una idea de ella.

Todo carecía de realidad, nada pintaba color alguno; miré la calle, una que otra persona apuraba el paso, cubriendo como pudieran sus cuerpos. Volví a mirar sobre mi hombro, creo que por segunda vez, en goterones se deshacían mis cabellos, poco me importaba, traté de encender un cigarrillo pero el agua me lo impedía. Desvié mi pensamiento tratando de que retornaran mis recuerdos, pero solamente obtuve tu imagen, pasé mi mano sobre mi cara y me imaginé una tibia manta cubriendo mi cuerpo. 

MÁS ALLA DEL GALERAS




C
aminando en la languidez del mundo, rompiendo uno, a uno los temores, desgarrándome a mí mismo contra el viento, siempre con mi pecho al frente, caminaba hacia la tarde; la cual se me presentaba como un reflejo raudo antes de la llegada de la noche, ésta lentamente traía su presencia milenaria acompañada del cántico hecatómbico de un búho para entregarme con su aliento una mirada de esperanza.

Una bocanada de humo en el viento sórdido y frío rompió la tradición milenaria del silencio. ¿De dónde provenía ese húmedo calor?, ¿de dónde languidecía en el frío ese vapor de presencia? Me pregunto si acaso a los tres mil metros de altura en la oscuridad de la noche ¿se podría vislumbrar la presencia de la vida?; pensaba que vagaba solitario en la penumbra fría de la noche, pero no, mi cuerpo, mis nervios, mi mente percibían la presencia de una mirada al acecho, sentía la presencia de alguien en la maleza oscura de aquel monte.

Encendí un cerillo, pero la chispeante llama no alcanzó a mostrar su luz, pues el pegajoso viento no quería que la oscuridad virgen de las montañas fuera perturbada; como pude y después de algunos intentos encendí una pequeña fogata, la visión desconocida que me dieron las llamas asustó a mi pensamiento y llenó mi cuerpo de terror. Mi primer impulso fue coger la funda que guardaba mi machete, sentir en mis manos el frío acero y protegerme con su semi-seguridad, que poco a poco envenenaba mi alma al sentir la supremacía del arma en las manos; pero nada, mis ojos no podían distinguir nada, solamente el sentir de esa presencia me mascullaba su mirada más allá de mis huesos estremeciendo así mi sécula interior.