sábado, 11 de febrero de 2017

CARLIN EL GATO




El gato, un tanto golpeado y con algunas heridas, apareció por la calle en media luna y se detuvo, en la puerta gris de madera. Carmelita se le quedó mirando y su primer instinto fue buscar al dueño.
Llamó de puerta en puerta, en la Calle Octava del  Barrio Puenes, y nadie parecía echar de menos al blanco con manchas negras.
Le dio leche, lo llevó al veterinario, se gastó el poco dinero que tenía en antibióticos. El felino no se despegaba de élla, y cuando salían a la calle la seguía como un perrito faldero.
Una mañana se subieron juntos en el bus, y el gato se sentó a su lado con pasmosa naturalidad, como si supiera a dónde lo llevaba. Ese día supo que su destino estaba sellado. Lo llamó Carlín, y aún hoy está convencida de que se trata de “un humano-gato”.
Carmelita ya no trabajaba, había levantado la tienda del barrio, donde por muchos años, fue la tendera, que vendía al fiado a los vecinos, que día a día hacían sus compras de diario.
Después de casi doce años de la muerte de su esposo, estaba buscando un nuevo sentido a su vida y no lo encontraba, cuando le cayó del cielo el gato, finalizaba el año 2016.

“Creo en el destino, y soy muy religiosa”, —decía—. He tomado las mejores decisiones en la vida, todas ellas me han llevado hasta donde estoy, algo debí hacer bien. Si no, no me explico cómo Carlín pudo llegar a mis manos”.
Nada sabe Carmelita de la vida anterior de su gato, salvo que es “sin duda de la Ciudad”, porque varias veces se ha perdido y no ha tardado en encontrar el camino de vuelta a casa.
“Aunque en el fondo pienso que todos los gatos tienen una especie de guía, o Ángel de la Guarda. —Dice Carmelita— Cada rato, nos enteramos de una historia de un gato abandonado en otro lugar y que ha sido capaz de encontrar a sus dueños”.

Carmelita nació por cierto a principios del siglo pasado en la hermosa población de Guachucal, aunque —recalca con mucho orgullo—:
“Soy también de Cumbal, porque allá nació mi Papá”. —Y cuenta— “Salimos a vivir a la frontera, cuando la erupción del volcán; el volcán Cumbal, el más alto del sur de Colombia, en el Departamento de Nariño”.
“En el pasado se extraía azufre de sus fumarolas y cráter usando métodos tradicionales de minería. Los mineros también explotaban el hielo, que en algunos meses, cubre su cima, para ofrecerlo en el mercado de Ipiales”.
“Los campesinos del lugar bajan a caballo la nieve envuelta en hojas de frailejón, que abunda en la zona, y la ofrecían a los hieleros —vendedores de helados—, quienes fabricaban deliciosos refrescos denominados “chupones”, adicionándoles miel de azúcar, colorantes, limón, o leche condensada, excelente para matar el guayabo”.
—Malestar de la persona que ingiere en abundancia bebidas alcohólicas—.
El volcán no ha presentado ninguna actividad desde la década de 1930. Cuando Carmelita con sus padres salieron para Ipiales, huyendo de la erupción y los temblores.

—Todo esto fue antes de conocer al gato, cada cosa a su tiempo—.
“Hay quienes piensan que viví con Carlín todo el tiempo, la verdad es que fue él quien me rescató de la tristeza”.
“Y llegó de la calle, como un perro que te viene bien, porque al tiempo que te da compañía te protege. Pero Carlín es un gato. ¡No! un gato que necesita cierta protección, aunque luego sea muy independiente”.
“Carlín sigue teniendo su vida y yo le doy libertad. Pero me busca y se sube a mis hombros para sentirse seguro. ¡Los dos nos sentimos seguros!”.
Carmelita y Carlín forman parte indisoluble del paisanaje de la calle octava en el Barrio Puenes, el barrio donde se fundó Ipiales, donde fraguó esta insólita redención del ser humano a través del gato, y viceversa. 

“Tengo la sensación de que el gato entiende perfectamente de qué estamos hablando”
—Dice Carmelita sobando con sus dedos tras de las orejas de Carlín—.
Miguel Oviedo Risueño

lunes, 2 de mayo de 2016

RELOJ QUE VUELA JUNTO A UN RETRATO DE MUJER O LA JUGADA PERFECTA DEL TIEMPO




Lo que sigue es una lectura del libro “La perfecta Jugada del Tiempo” que incorpora, a veces subliminalmente, varias lecturas, un intento de presentar a Henry Manrique capitalizando las múltiples calas  practicadas en su jugada perfecta. Quieren ser apenas un punto de partida; estas páginas, de múltiples acciones, que nos llevan por caminos de nostalgia. Pues, deben leerse como una primera excursión:
Félix Cardoso (Calixtlahuaca, Mexico) se ha referido a al libro de Henry Manrique como "el caminar por senderos de silencio, de bullicio, de reflexión; es retratar la humanidad".
- dice -
Como  lector que he frecuentado con relativa constancia el mundo de las letras he tropezado, con “La Jugada Perfecta del tiempo” de  Henry Manrique en su creación la que ha generado -en mi humilde apreciación- una dimensión que designa con adjetivos y nombres pastos, para hacernos cómplices de sus aventuras.  
A través de una cita de Borges tomé estos aspectos sencillos y sublimes de la vida: "El mundo es tal vez el bosquejo rudimentario de algún dios infantil, que lo abandonó a medio hacer, avergonzado de su ejecución deficiente; es obra de un dios subalterno, de quien los dioses superiores se burlan; es la confusa producción de una divinidad decrépita y jubilada, que ya se ha muerto"; para concluir: "La imposibilidad de penetrar el esquema divino del universo no puede, sin embargo, disuadirnos de planear esquemas humanos, aunque nos conste que éstos son provisorios"(O.I.143). Estos esquemas son el quehacer de la filosofía y la teología: "Es aventurado pensar  -dice Borges- que una coordinación de palabras (otra cosa no son las filosofías) puede parecerse mucho al mundo" (D.136). La conclusión que se nos impone es el valor de esos sistemas, que de antemano sabemos falibles, como "juegos verbales", como literatura.

Este "maestro del género fantástico" será también el maestro de Henry Manrique el narrador de historias cortas. Los temas de “La Jugada perfecta del tiempo” donde sus cuentos están inspirados en esas hipótesis e inicio con el título que le da nombre a este libro; que es el andamiaje, escéptico que nos despoja del prurito de verdad y hace de esta lectura materia prima para seguir. Y solo así de esta manera, nos devuelve el carácter de creación estética,  por el que valen o se justifican.
En los relatos de Henry Manrique como el “Monologo de Dionisios sobre Sara Tapia”  encontramos ecos que en momentos funcionan como un plano o dibujo sobre el cual se pierde el pensamiento o se dibuja su ficción. Cuando un narrador habla consigo mismo, puesto que no hay otro personaje presente, estos pensamientos son comunicados por el narrador omnisciente o el narrador testigo que no es el personaje mismo. En este caso se narra en primera persona en forma de monólogo interior directo. Es decir, el narrado está presente en el monólogo.
Si solo son momentos como "El escritor frustrado". Es claro que un solo personaje da voz al monólogo.
Así presiento que bajo el diseño reverbera la presencia, de cierta teología que, de alguna manera, explica el relato “Necesidad de Dios” y, a la vez, le confiere ese sabor trascendental que tiene, aunque Henry Manrique lo niegue y se burle de tales trascendentalismos. En sus escritos se dan lo particular y lo general, lo individual y lo alegórico, pero confundiéndose el uno en el otro e integrándose en una unidad donde es difícil distinguir lo individual de lo genérico. Intuyo un reverso, un sentido que se prolonga más allá de los hechos del relato, y es este sentido que proyecta la fábula de la narración sobre un plano de valores genéricos o simbólicos.

En “El dialogo del mono-guillo”, se nos dice desde el comienzo que el universo; la vida perdida de un semi-héroe, sin perder su validez de tal, deviene una metáfora del universo, de su caos, de la imposibilidad de encontrar la fórmula total -que si la encuentra en el librero- "el librero es una inmortalidad rectangular"(P.45 “s/p”). Esta coincidencia o confusión de los dos planos -el individual y el abstracto- “donde el tiempo no es presente” se da nuevamente esa nostalgia vivida de lo omnipresente.
De esta manera, Henry Manrique proyecta lo individual sobre un plano más amplio, y tanto lo singular se explica en lo genérico como lo genérico en lo singular, o, para decirlo con las palabras de Borges: "La hambrienta y flaca loba del primer canto de la Divina Comedia no es un emblema o letra de la avaricia: es una loba y es también la avaricia, como en los sueños"(D. 64). Como los sueños las narraciones de Henry Manrique son símbolos donde lo genérico puede ser más intenso que lo concreto". O un símbolo múltiple, un símbolo capaz de muchos valores, acaso incompatibles. -dice en “Estrellas amarillas- “unir dos puntos es tarea de la línea”. Para la razón, para el entendimiento lógico, esta variedad de valores puede constituir un escándalo, no así para los sueños que tiene el álgebra, y en cuyo ambiguo territorio una cosa puede ser muchas"   
Al confundir los límites de lo individual y de lo genérico, de lo relativo de una realidad, Henry Manrique amplía el ámbito de sus relatos otorgándoles una elasticidad, que en última instancia los salva de una simplificación demasiado real.
Todas las combinaciones vislumbradas por la imaginación humana están ya contenidas, potencial o virtualmente, en la realidad. Más aún, la imaginación humana se queda corta en relación a la vastedad del universo.
Siempre hay un momento violento, arisco, brusco, que nos informa de que esta hecha la sensibilidad que hay en Manrique y que percibe el mundo fijándose en sus notas asonantes o en sus gestos de desafección. Es entonces cuando la vida aparece en todos sus matices, todo ello servido con una cadencia entre lenta e impaciente, la justa para que el lector disfrute con una comparación o un adjetivo inesperado, y también para que vea colmadas sus expectativas cuando el misterio abre la puerta del relato a un futuro más misterioso aún.


Así es, es todo  el compendio de veintitrés relatos contenidos en setenta páginas de “La jugada perfecta del tiempo” de Henry Manrique, escritor colombiano donde la vida es un misterio que no se nos permite desvelar.  Sin olvidar que el fin del pozo está en el pozo.
Porque un pueblo joven, como el nuestro, como el que nos presenta Henry Manrique en su libro, como nuestra ciudad con un pasado, está obsesionado en escribir su propia historia, aunque ésta sea únicamente la suma de cientos de miles de intimidades fracasadas.
Manrique nos presenta este sentimiento de pérdida y nostalgia con una prosa traslúcida, mezclando la descripción psicológica y la evocación lírica, adueñándose a menudo de la realidad literal para transformarla en una gema gastada que brilla en el fondo del río. Y esa gema que está en ese reloj o en la fotografía es elocuente, habla por sí misma, no nos necesita para demostrar lo que se siente al verla: Primero, una conmoción sutil; luego, el asombro de seguir en movimiento, montada en una corriente de devoción acerada, en calma sobre la superficie de la propia vida, sobreviviendo aunque un dolor húmedo y frío no dejara de embestir el cuerpo.









viernes, 18 de diciembre de 2015

DOS NOVELAS



DOS NOVELAS
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VUELO DE COMETA. 
Este es un libro de cuentos. Literatura infantil y juvenil, que intenta hacer que los lectores experimentados se sientan atraídos a leerlo más de una sola vez y que las personas que apenas se están acercando a lo que es el mundo de la lectura, se interesen y les dé ganas de continuar con sus primeros pasos hacia un mundo de cultura.
Este libro contiene diversos tipos de cuentos, con distintos temas, distinto vocabulario, y, de diferentes épocas por lo que es un poco difícil dar un resumen personal de todo el contenido de "Vuelo de Cometta" ya que cabe mencionar que son varios cuentos que forman un todo, una sola historia.
Este tipo de lectura también es muy apta para los lectores experimentados que solo quieren distraerse un poco, con una lectura más simple de la que acostumbren.
En realidad este pequeño libro de cuentos "Vuelo de Cometta" es totalmente apto para todo tipo de persona siempre y cuando la persona esté totalmente dispuesta a entender y a valorar la lectura como lo que es; una excelente y hermosa manera de cultivarse y crea una verdadera comprensión lectora.
Hoy cuando hemos olvidado esa ficción que de niños tanto ansiamos, esos sueños que se nos perdieron en la nada, ese olfato de entendimiento, de poder palpar y saborear no solo la simple ficción, sino de tener la razón sublime del sueño creador, del vuelo mágico hacia lo desconocido, que mas tarde se vuelve lógico e inmaterial, Vamos los invito a volar por el mundo, mágico de "Cometta", por la simple razón de volver a nuestra infancia.
De esta manera dejemos el suelo, que nuestros pies despeguen de la gravedad latente y se vuelvan un todo con los sueños. Si, ¡a usted! Quiero llevarlo de manera muy personal a leer y comprender las historias tan hermosas que contiene este libro de cuentos.


ANTONIA. Josefina Obando. 
Una novela de tema histórico, por ocuparse de Antonia Josefina Obando, heroína patriota de la Independencia en el sur de Colombia y de sucesos de la época.
Está dividida en diez partes o capítulos, contados por Apolinar Rosales que participa también en la historia.
Se discute qué es lo que conforma propiamente una novela, es decir, cuáles son los elementos constitutivos. Si basta crear unos personajes dotados de cierta sicología; si consiste en el manejo del tiempo, el espacio narrativos, que corresponden a la novela clásica o si el autor la escribe libremente, sin sujetarse a esas normas.
Carlos Fuentes, considera que la novela es un género impuro porque contiene otros géneros como sería el caso de Ulises, de James Joyce, la novela más importante del siglo XX, que utiliza el ensayo, la poesía, el teatro. En un capítulo de la novela, se da la libertad de suprimir los signos gramaticales.
Julio Cortázar, autor de Rayuela, novela de la que se celebran 50 años de su aparición, dice que el cuento es un género limitado en el tiempo y en el espacio y una forma cerrada, a diferencia de la novela que es abierta y requiere de mucha libertad.
Compara el cuento con la fotografía, porque da una sola versión de una realidad, y a la novela con una película porque da varias versiones de esa misma realidad.
El narrador describe a Bolívar, su fisonomía, sus hazañas militares; cuenta la vida de Antonia, sus relaciones familiares, que trascurren en Ipiales, su simpatía por Bolívar y la causa de la Independencia, su encuentro con el Libertador cuando llega a Ipiales, antes de seguir a Quito, luego de la sangrienta batalla de Bomboná de 1822, en la que pierde importantes hombres.
Ipiales, fue un fortín bolivariano a diferencia de Pasto, cuya clase dirigente  representada en el Cabildo, comprometió, con el apoyo de la iglesia a la clase indígena local y a los negros patianos en la defensa de la Monarquía.
La clase dirigente de Pasto defendía por supuesto, sus grandes intereses económicos y políticos, con las consecuencias que se conocen.
La lealtad de Pasto a la Corona -a la que pedía que a Pasto se le diera la importancia que tenían Popayán y Quito, el centro del gobierno, una sede episcopal, un instituto de estudios superiores, la libertad de estancos de aguardiente y de tabaco, la exención del pago de alcabalas, que a los indios se los exonerara del pago de tributos- no fue correspondida, y la ciudad sufrió la peor catástrofe como consecuencia de las guerras que la marcaron para siempre.
La novela tiene otras referencias históricas: la batalla de Juanambú de 1814, ganada difícilmente por el general Nariño, antecedente de su derrota en los Ejidos de Pasto, que le costó la libertad, y duros años de prisión, sobre todo en Cádiz.
El historiador Ignacio Rodríguez Guerrero, comparó la suerte del general Nariño a la del Departamento de Nariño, por el infortunio que ha acompañado su historia.
Refiere la navidad trágica y sangrienta de 1822 en Pasto, cuando el general Sucre, después de su derrota en Taindala, en las cercanías de Pasto, decide atacarla en la noche de navidad con una ferocidad sin límites. Derrota a los defensores y masacra a la población civil indefensa.
Alude a la batalla de Ibarra, donde Agualongo, el intrépido e indomable guerrillero pastuso, se enfrenta a Bolívar en condiciones desiguales y sufre una dura derrota de la que pudo salvar su vida.
La rebeldía de Antonia, incomprensible en los medios monárquicos,  habría de ocasionarle muchos problemas, ante los que no se acobardó.
Es detenida, reducida a prisión, pero no todo lo narrado en la novela corresponde a la realidad histórica, ya que Antonia, en su detención tiene un sueño que la trasporta por los volcanes Chiles, Cumbal y Azufral, en medio de la música y la lluvia, antes de su fusilamiento el 10 de noviembre de 1822.
En algunos pasajes de la novela, la narración lineal es interrumpida, para volver sobre sucesos anteriores, como cuando Antonia Josefina Obando antes de ser ejecutada, reanuda el diálogo con Bolívar.
O cuando ella reaparece en escena después de su fusilamiento, al lado del narrador.
Esta novela de construcción novedosa, queda en manos del lector para que sea valorada en todas sus dimensiones.  
Por: Édgar Bastidas Urresty